Me defino como una persona con alta sensibilidad y empatía, cualidades que, unidas a mi pasión desde pequeña por ayudar a los demás, hacen de la psicología no solo mi trabajo, sino mi forma de vida.
Me gusta escuchar con atención plena: con los cinco sentidos y con el corazón, ya que solo de esa manera se puede acompañar de una manera auténtica, integral y efectiva.
Además, trabajo desde la psicología positiva, porque creo firmemente en el poder de centrarnos en las fortalezas y en el potencial de cada persona. Más que solo aliviar el malestar, este enfoque nos permite construir una vida con mayor sentido, resiliencia y bienestar.
En mi día a día acompaño a personas adultas en el proceso de gestionar sus emociones (ansiedad, estrés…), hacia la mejora de su bienestar emocional y autoestima, y a acompañar en situaciones de sobrecarga del cuidador/a y duelo.
Otra parte importante de mi trabajo la realizo con personas mayores, llevando a cabo sesiones de estimulación cognitiva y acompañándolas en su proceso de envejecimiento.
En RUVI sabemos que toda persona tiene dentro los recursos necesarios para florecer. Nuestro papel es ayudarte a descubrirlos y desarrollarlos.